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La
laceración tentorial puede producirse por rasgaduras de la vena de Galeno,
el seno recto, o del seno transverso. La osteodiastasis occipital consiste
en una separación entre la concha del occipital y la porción lateral del
hueso occipital y produce la ruptura del seno occipital. El hematoma infratentorial
subdural se puede presentar clínicamente de 2 a 4 días después del nacimiento
en un neonato previamente normal. Hay signos de aumento de la presión
intracraneal, rigidez de nuca y trastornos del tronco cerebral que se
traduce en desviación lateral de los ojos inalterada por las prueba vestibulares
térmica, pupilas asimétricas y bradicardia.
ERRORES
DEL METABOLISMO
En
todo neonato comatoso debe sospecharse un error congénito del metabolismo,
en especial, si el neonato tiene: (1) olor peculiar; (2) combinación de
hipotonía del tronco e hipertonía de miembros; (3) trastornos del tronco
cerebral; (4) signos de hipertensión intracraneal; (5) mioclono estímulo-sensible;
(6) respiraciones anormales en ausencia de cardiopatía o enfermedad respiratoria;
o (7) una historia familiar de muerte inexplicable, enfermedad metabólica,
o consanguinidad de los padres. En algunos errores congénitos del metabolismo
puede presentarse un intervalo asintomático que dura algunos días después
del nacimiento.
Los exámenes
de sangre, orina, y de LCR, que deben realizarse en un paciente con indicios
de tener un error congénito del metabolismo, incluyen: (1) sangre venosa
para cuadro hemático y plaquetas, pruebas de función hepática, glucosa,
lactato, piruvato, amoníaco, carnitina total y acilcarnitina, ácido úrico,
biotinidasa, y aminoácidos; (2) pH arterial; (3) orina para cetonas, sulfitos
y ácidos orgánicos; y (4) LCR para aminoácidos (sobre todo glicina) y
acido láctico.
El coma debido a un error congénito
del metabolismo se produce por defectos enzimáticos en el metabolismo
de proteínas, grasas, hidratos de carbono, y piruvato, o anormalidades
del ciclo cítrico, cadena respiratoria mitocondrial, y ciclo de la urea.
Estos desórdenes no pueden distinguirse clínicamente el uno del otro.
Sus diagnósticos dependen de los resultados específicos de laboratorio.
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