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De
no detenerse el evento epiléptico después de la segunda dosis de fenobarbital,
se recurre a la fosfofenitoina. La fosfofenitoina es una precursora de
la fenitoina. Las fosfatasas del plasma separan la fenitoina de la fosfofenitoina.
La fenitoina actúa en la corriente de sodio. La dosis inicial es de 10
mg/kg por vía intravenosa a una velocidad no mayor de 1 mg/kg/minuto (lo
mismo que el fenobarbital). Si el evento epiléptico persiste después de
10 minutos, debe administrarse una segunda dosis de fosfofenitoina de
10 mg/kg. Si el evento epiléptico se detiene, tras la primera o la segunda
dosis de fosfofenitoina, no se da ninguna otra medicación antiepiléptica
y después de 6 horas se mide la concentración de la fenitoina; y si el
nivel es terapéuticos se inicial la dosis de mantenimiento de la fosfofenitoina
intravenosa que es de 3 a 5 mg/kg/día dividida en dos dosis. La fosfofenitoina
es tan cardiotóxica como la fenitoina, pero tiene la ventaja de ser soluble
en agua y no causar daño en el sitio de la punción venosa.
Si
el fenobarbital y la fosfofenitoina no detienen los eventos epilépticos,
el paciente se controla con registro continuo de EEG o espectrocopía con
rayos infrarojos se le administra 0.1 mg/kg de lorazepan intravenoso.
La misma dosis de lorazepan puede repetirse en 10 minutos, si la convulsión
persiste. Otra opción en los pacientes con convulciones refractarias al
fenobarbital y a la fosfofenitoina es usar por vía intravenosa el ácido
valproico, cuyo nivel terapéutico se logra rápidamente. La dosis intravenosa
de ácido valproico puede calcularse considerando que cada mg/kg suministrado
aumenta su concentración en el suero en 3 microgramos por mililitro. El
ácido valproico intravenoso puede producir elevación del amoníaco del
suero.
Si los eventos epilépticos se
detienen o permanecen relativamente controlados, se prescriben los fármacos
antiepilépticos orales, lo más pronto posible. De ellos, el fenobarbital,
la fenitoina, el ácido valproico, la carbamezapina y lamotrigina son los
más usados. La dosis oral de fenobarbital y fenitoina es de 3 a 5 mg/kg/día
dividida en 2 dosis. La dosis de la carbamacepina es de 5 mg/kg cada 12
horas y no hay necesidad de dosis de carga inicial. La carbamacepina actua
en los canales del sodio. El bolo inicial del ácido valproico oral es
de 20-26 mg/kg y la dosis de mantenimiento es de 5 a 10 mg/kg.
El ácido valproico actua en la corriente de sodio y en los receptores
del GABA. Las concentraciones en sangre, tanto de la carbamacepina como
las del ácido valproico, deben controlarse y mantenerse dentro de límites
terapéuticos usuales. La dosis inicial de lamotrigina es de 4.4 mg/kg/día
en una sola dosis durante 3 días y luego dividida en dos tomas.
En los casos de patología focal se debe pensar también en la intervención
quirúrgica.
Una vez controlados los eventos
epilépticos clínicos, hay que hacer controles con el EEG, para descartar
la presencia de eventos epilépticos electroencefalográficos sin manifestaciones
clínicas porque éstos producen cambios en la oxigenación cerebral.
Si éstas se presentan, nuestra conducta usual es la de mantener los niveles
de fenobarbital y la fosfofenitoina en límites terapéuticos altos y usar
el lorazepan intermitentemente, hasta eliminarlos. Según un reciente informe,
el fenobarbital en 57%, la fenitoina en 55%, y el uso simultáneo de ambos
fármacos en 40% de neonatos fallaron en detener las convulsiones. No se
logró 80% de reducción de la frecuencia de las convulsiones en alrededor
de 25% de los neonatos, a pesar de la combinación de fenobarbital y fenitoina.
Después de 48 horas, si no hay
eventos epilépticos clínicos y electroencefalográficos, la decisión de
discontinuar los fármacos antiepilépticos en los neonatos depende de la
causa de los mismos, del examen neurológico y del resultado del EEG. Los
fármacos antiepilépticos se descontinúan en neonatos con encefalopatía
hipóxica-isquémica comprobada o sospechada, accidentes cerebrovasculares
agudos y trastornos metabólicos corregibles, si el examen neurológico
es normal y el EEG no demuestra eventos epilépticos electroencefalográficos
o un patrón de supresión y salva. Los fármacos antiepilépticos no se descontinúan
en neonatos con malformaciones cerebrales, examen neurológico anormal,
o en aquellos con patrones de supresión y salva, o eventos epilépticos
en el electroencefalograma. En este último grupo de pacientes, los fármacos
se descontinuan después de un mes sin eventos epilépticos.
Cuando se presisan usar más
de un medicamento antiepiléptico, y se decide interrumpirlos, se descontinúa
primero el que se recetó primero. Si se repiten los eventos epilépticos,
los fármacos previamente suprimidos se reinician.
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