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La lesión principal de la incontinentia
pigmenti (síndrome de Bloch-Sulzberger) es la presencia de brotes vesiculoeritematosos.
Estos brotes pueden estar presente al nacer o manifestarse poco después
(en general, durante las dos primeras semanas de vida). Las vesículas
toman una disposición lineal, siguiendo las líneas de Blaschko; sin embargo,
también se observan lesiones sin esta disposición (Figura 298.1). Los
cambios evolutivos que caracterizan la incontinentia pigmenti (erupciones
verrucosas y lesiones hipocrómicas) no se notan en el período neonatal.
La entidad más importante por diferenciar de esta afección es la encefalitis
herpética. Ambas producen convulsiones, presentan vesículas cutáneas y
leucocitosis. La distinción se basa en la ubicación y en la citología
de las vesículas. En la infección por herpes simples éstas se localizan
en el cuero cabelludo o en partes expuestas del cuerpo (sitios de traumas);
el examen del raspado de la base de las vesículas muestra células gigantes
multinucleares con inclusiones intranucleares (frotis de Sank); y cursa
con leucocitosis pero sin hipereosinofilia. En la incontinentia pigmenti
las vesículas se localizan en las extremidades o en la zona lateral del
tronco. El raspado de la base de la lesión muestra evidencia de gran número
de eosinófilos; y en el leucograma existe leucocitosis e hipereosinofilia.
Figura 298.1.—
Erupción vesiculosa. Manifestaciones cutáneas típicas de la incontinentia
pigmenti en neonatos.
Los
neonatos con incontinencia pigmenti deberían someterse a evaluación oftalmológica
en busca de displasia retiniana, uveitis, queratitis, cataratas y displasia
retrolenticular. La incontinentia pigmenti se manifiesta sobre todo en
niñas. Los varones nacidos con esta enfermedad deben someterse a estudios
cromosómicos para determinar si está presente un cariotipo XXY. La incontinencia
pigmenti se transmite como rasgo ligado al X y es letal en los varones,
excepto en aquellos con un cariotipo XXY. El gen se localiza en el cromosoma
Xp11, en los casos esporádico, y Xp28 en los casos familiares. El diagnóstico
prenatal es posible mediante el análisis del ADN.  
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