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Aciduria
glutárica tipo I
La aciduria glutárica tipo I
es un trastorno raro. Se produce por deficiencia de glutaril-coenzima
A deshidrogenasa. La deficiencia de este enzima lleva a un error del catabolismo
de la lisina, la hidroxilisina, y el triptófano. La acidemia glutárica
se hereda de forma autosómica recesiva. El niño nace con megalencefalia.
La mayoría de los neonatos con aciduria glutárica tipo I no presentan
déficits neurológicos. RM del cerebro es típico (Figura 288.1). Las manifestaciones
neurológicas cuando se presentan en el período neonatal consisten en una
dolencia aguda parecida a la encefalitis, caracterizada por somnolencia,
irritabilidad e hiperhidrosis, seguidas por signos de deterioro cerebral
lentamente progresivo. En algunos pacientes, las manifestaciones agudas
no ocurren. En estos pacientes, la enfermedad empieza con un lento y progresivo
deterioro del sistema nervioso central. El cromatograma de ácidos orgánicos
urinarios muestra aumento de los ácidos glutáricos y 3-hidroxiglutárico.
El diagnóstico se establece por deficiencia de la glutaril-coenzima A
deshidrogenasa en los leucocitos y fibroblastos.
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Figura 288.1.— RM del cerebro demuestra atrofia generalizada
más marcada en el área frontotemporal [A], ensanchamiento de las cisternas
insulares [B]y necrosis bilateral de los nucleos caudados y putamens [C].
Enfermedad
de Canavan
En esta enfermedad hay un crecimiento
rápido de la cabeza durante las primeras semanas de vida, marcada hipotonía
y nistagmo. El diagnóstico se sospecha al encontrar niveles altos de ácido
N-acetilaspártico en la orina, y se confirma con la demostración de la
disminución de la actividad de
la aspartoacetilasa en cultivos de fibroblastos.
Enfermedad
de Alexander
El neonato nace con macrocefalia.
La enfermedad se diagnostica si la RM evidencia patología en la sustancia
blanca con predominio frontal y la biopsia muestra astrocitos fibrilares
con depósitos eosinofílicos (fibras de Rosenthal).
Tumores
cerebrales
Los tumores
neonatales más usuales son los teratomas (Figura 288.2), los astrocitomas,
y el papiloma del plexo coroídeo. La mayoría de los tumores ocupan la
línea media y la región supratentorial. Los tumores usualmete producen
macrocefalia por su gran tamaño o por hidrocefalia. El hidrocéfalo puede
ser no comunicante, por obstrucción del flujo del líquido cefalorraquídeo
dentro del sistema ventricular, o comunicante, debido a la producción
excesiva de líquido cefalorraquídeo por parte de papilomas del plexo coroídeo.
Además de macrocefalia, los tumores del cerebro en el neonato se manifiestan
con letargia, dificultad para la alimentación, vómitos, fontanela anterior
abombada, hemiparesia y convulsiones. Estas manifestaciones, en general,
implican que ha habido una hemorragia. Son más frecuentes (que en la población
general) los tumores cerebrales en neonatos con neurofibromatosis de tipo
I (gliomas ópticos), esclerosis tuberosa (astrocitoma celular gigante)
o con tumores hepáticos y renales (tumor neuroectodérmico primitivo).
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Figura 288.2.—
RM que muestra un gran teratoma. El tumor involucra el nervio óptico
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