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La microcefalia
se produce en muchas afecciones. El
libro de Smith sobre patrones reconocibles de malformaciones humanas lista
la microcefalia como frecuente en 42 síndromes y ocasional en 33 más.
El diagnóstico diferencial de la microcefalia congénita
se plantea, mediante la categorización de cada paciente en uno de lo siguientes
grupos: (1) neonatos con rasgos faciales dismórficos y cariotipo normal;
(2) neonatos con rasgos faciales dismórficos y cariotipo anormal; (3)
neonatos con rasgos faciales normales e IgM sérica elevada y (4) neonatos
con rasgos faciales normales e IgM sérica normal.
NEONATOS
CON RASGOS FACIALES DISMÓRFICOS Y CARIOTIPO NORMAL
En esta categoría
se agrupan los neonatos expuestos a agentes teratogénicos físicos o químicos
durante el embarazo y quienes sufren anormalidades genéticas que no se
detectan por estudios cromosómicos.
Microcefalia
por agentes teratogénicos
La microcefalia
debida a agentes teratogénicos, físicos o químicos, es consecuencia de
la exposición del feto a elementos nocivos en un período vulnerable del
desarrollo cerebral. Los agentes físicos incluyen la radiación y quizás
la hipertermia. La microcefalia por radiación es muy rara, por: (1) el
empleo de radiación ionizante a dosis bajas para el diagnóstico radiológico,
(2) el uso de protectores de la pelvis materna al tomar radiografías de
tórax y (3) el prescindir de radiografías de pelvis, si existe una remota
sospecha de embarazo. En un informe médico inicial, y en base a estudios
realizados en animales de experimentación, se consideró que la hipertermia
era un factor importante en la producción de microcefalia; sin embargo
investigaciones más recientes han desvirtuado dichas observaciones. Los
agentes químicos comprenden fenilalanina, alcohol, y fármacos anticonvulsivos.
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