TUMORES
Durante
el período neonatal pueden occurir tumores en el cerebro y la médula
espinal. Los tumores cerebrales pueden ser supratentoriales o infratentoriales.
La RM es el examen ideal en los neonatos en quienes se sospecha un
tumor cerebral o de la médula espinal.
Los tumores supratentoriales
(Figura 257.1) son más frecuentes que los infratentoriales. Los tumores
cerebrales supratentoriales causan complicaciones obstétricas por
macrocefalia severa, hidrocefalia, hallazgos neurológicos focales
o sintomas generales tales como hipotensión o anemia debido hemorragia
masiva.
Los tumores más frecuentes son los teratomas, astrocitomas, papilomas
del plexo coroideo y los tumores neuroectodérmicos primitivos.
Los
teratomas constituyen más de un tercio de todos los tumores neonatales
(Figura 257.1).
Figura 257.1.—
RM del cerebro que evidencia un gran teratoma. El tumor interesa el
nervio óptico izquierdo [A]; extensión del teratoma produciendo macrocefalia
[B y C].
Los
astrocitomas también son frecuentes; pueden presentarse en neonatos
con esclerosis tuberosa.
Los papilomas del plexo
coroideo suelen ocupar los ventrículos laterales y producen hidrocefalia.
Se han descrito papilomas del plexo coroideos en neonatos con síndrome
de Aicardi y nevus melanocítico.
El papiloma del plexo corideo es, de todos los tumores cerebrales
observados en el neonato, el de mejor pronóstico.
Los tumores neuroectodérmicos
primitivos son muy agresivos porque generan metástasis dentro del
líquido cefalorraquídeo. En neonatos con tumores rabdoides de hígado
y tumor de Wilms existe una mayor incidencia de tumores neuroectodérmicos
primitivos. Los tumores neuroectodérmicos primitivos también pueden
ocurrir en pacientes sin otros tumores (Figura 257.2).
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Figura 257.2.—
Tumor neuroectodérmico primitivo. Obstrucción del orificio de Monro.
Los
gliomas ópticos ocurren con mas fecuencia en recién nacidos con neurofibromatosis
del tipo I.
Los
tumores infratentoriales son menos frecuentes que los tumores supratentoriales.
Los tumores infratentoriales generalmente se presentan con signos
de disfunción del tallo, hidrocefalia o ambos. Una presentación menos
frecuentes de los tumores infratentoriales en recién nacidos consiste
en ataques epilépticos caracterizados por apnea y contracciones faciales.
Los tumores infratentoriales se puede diagnosticar por ultrasonido
a través de la fontanela mastoidea (Figura 257.3), pero el MRI del
cerebro es la mejor opción.
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A
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B
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Figura 257.3.— [A]
Ultrasonido a través de la fontanela anterior que demuestra ventrículos
laterales grandes y el nódulo pequeño que resaltan en el ventrículo
lateral derecho. [B] Ultrasonido a través de la fontanela mastoidea
demuestra una masa hiperecogénica en la fosa posterior. Este paciente
tenía esclerosis tuberosa.
RM
del cerebro con y sin el contraste (Figura 257.3) permite una mejor
definición del tumor.
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B
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Figura 257.3.— [A]
RM sagital del cerebro con contraste demuestrando un tumor de la fosa
posterior y la dilatación del tercer ventrículo. [B ] MRI transversal
del cerebro demuestra una masa heterogénea produciendo hidrocefalia.
La
mayoría de los tumores infratentoriales son clasificados como tumores
neuroectodérmicos primitivos o como astrocitomas. Los hamartomas del
cerebelo (Figura 257.3) son raros pero su presencia debe considerase
en pacientes con episodios epilépticos caracterizados por apnea y
contracciones faciales. Más
sobre tumores... 46,
288
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A
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B
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Figura 257.3.— RM
del cerebro demuestra una masa homogénea en el vermis cerebeloso que
desplazan las fibras del pedúnculo inferior [ A ] y medio [B].
Los
tumores de la médula espinal, usualmente se localizan en la región
torácica y se manifiestan con diplejía de la extremidad inferior.
El más frecuente es el neuroblastoma (Figura 257.3). También se observan
astrocitomas y teratomas.
Figura 257.3.—
RM del raquis que muestra un neuroblastoma que comprime la médula.
ABSCESOS
Los
abscesos del sistema nervioso central pueden ocurrir en la bóveda craneal
o en el canal raquídeo. Las dos terceras partes de abscesos cerebrales
se acompañan de meningitis. Los microorganismos más comunes son Citrobacter
diversus, proteus y pseudomonas. Cada neonato con meningitis bacteriana
gramnegativa debe examinarse en busca de posibles abscesos, que suelen
ser múltiples. Las manifestaciones clínicas más frecuentes son convulsiones,
signos de sepsis y aumento progresivo del perímetro craneal. La RM es
el examen de elección para diagnosticar los abscesos cerebrales (Figura
257.4). Los abscesos bien formados deben drenarse. En la mayoría de
los casos, hay que intentar la aspiración quirúrgica. Si ésta fracasa,
se recomienda el drenaje quirúrgico. La terapia antibiótica se ajustará
a los resultados del cultivo del líquido cefalorraquídeo o, preferiblemente
del material recogido del absceso.
Figura 257.4.—
RM del cerebro que muestra un absceso rodeado de edema y que produce
compresión y desplazamiento ventricular. Además, hay múltiples áreas
aisladas con aumento de la señal.
PORENCEFALIA
La
porencefalia puede manifestarse con hemiparesia, hipotonía y convulsiones.
Esta afección consiste en una cavidad intraparenquimatosa que conserva
la misma intensidad del líquido cefalorraquídeo en todas las sucesivas
tomas de RM. Se distingue de la esquizoencefalia porque la cavidad no
está tapizada con una capa parecida a la corteza cerebral. La causa
de la porencefalia es la isquemia local después de las 26 semanas de
edad gestacional.
La evaluación de un neonato con porencefalia debe ser similar a la evaluación
de un neonato con un infarto arterial isquémico.
ESQUIZOENCEFALIA
Esta
afección, aunque suele tener un curso clínico silencioso en el período
neonatal, puede manifestarse con hemiparesia, hipotonía y convulsiones.
Su diagnóstico se hace mediante la RM y la TAC (Figura 257.5 A y B).
Se denomina esquizoencefalia una cavidad tapizada por una capa de tejido
parecido a la corteza cerebral, llena de líquido y que en todas las
sucesivas tomas de RM conserva la misma intensidad del líquido cefalorraquídeo
(Figura 257.5 B). La cavidad puede ser tan estrecha que las dos capas
se ven pegadas la una a la otra (labios cerrados) (Figura 257.5 A) o
tan amplia que las capas aparecen muy alejadas (labios abiertos) (Figura
257.5 B).
La esquizoencefalia puede ser esporádica o familiar.
Figura 257.5.—
A) TC que muestra la esquizoencefalia de labio cerrado. B) RM que muestra
la esquizoencefalia de labio abierto