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Los eventos clínicos paroxísticos
caracterizados sólo por cambios de la función autonómica se denominan
eventos paroxísticos autonómicos. Los eventos clínicos paroxísticos caracterizados
sólo por cambios de la conducta se denominan eventos paroxísticos conductuales.
Los eventos clínicos paroxísticos caracterizados por cambios de la función
autonómica y de la conducta se denominan eventos paroxísticos autonómicos/conductuales.
Los eventos paroxísticos autonómicos/conductuales se caracterizan por
episodios de mirada fija, despertar súbito, signos de rubor y palidez,
cambios de la frecuencia cardíaca y alteraciones de la presión arterial
e intracraneal.
Estos eventos son muy raros.
Los eventos clínicos paroxísticos
caracterizados sólo por cambios de la frecuencia respiratoria, excluida
la apnea, se denominan eventos paroxísticos respiratorios. Los eventos
paroxísticos respiratorios se reconocen por episodios de taquipnea o bradipnea.
La apnea se define como una pausa respiratoria con consecuencias patológicas;
o con una duración mayor de 15 segundos en un neonato a término o mayor
de 20 segundos en un prematuro. La apnea puede acompañarse de modificaciones
de la actividad motora, de la función del sistema autónomo o de la conducta.
El término crisis epiléptica
define cualquier evento clínico paroxístico en el cual se sospeche o se
haya comprobado su relación con una crisis electroencefalográfica registrada
con electrodos colocados en el cuero cabelludo o su asociación con un
aumento focal en los hemisferios cerebrales de la captación de isótopo
en las imágenes de la tomografía cerebral con emisión de un solo fotón.
Esta denominación no es la apropiada para aquellos eventos clínicos paroxísticos
en los que el electroencefalograma no muestre una concomitancia con la
crisis electroencefalográfica ni un aumento de captación del isótopo en
los hemisferios cerebrales en la tomografía cerebral con emisión de un
solo fotón.
El término crisis epiléptica
electroencefalográfica define a cualquier patrón electroencefalográfico
considerado como el resultado de despolarización patológica, masiva y
repetitiva de las neuronas de la corteza cerebral. Las características
de los patrones electroencefalográficos asociados a crisis epilépticas
electroencefalográficas son el estar constituido por ondas rítmicas; ocupar
un campo eléctrico definido, tener un inicio preciso, un período de actividad
sostenida y un final claro; y carecer de características de actividad
fisiológica o
de artefacto (presione el botón sobre la pantalla).
La mayoría
de las crisis epilépticas se originan de la corteza cerebral pero algunos
se originan en la corteza cerebelosa. El término de crisis epilépticas
cerebelosas se refiere a cualquier evento paroxismal clínico en el cual
se crea o este demostrado ser debido a la despolarización de neuronal
de carácter patológico, masivo, y repetitivo en la corteza del cerebelo.
Las crisis epilépticas cerebelosas son caracterizadas por espasmos hemifacial,
(presione el botón
sobre la pantalla), desviación de
la cabeza y los ojos, nistagmus y trastorno autonómicos; sin cambios
conductuales.
Las crisis epilépticas cerebelosas ocurren recién nacidos con los tumores
del cerebelo.
Los espasmos faciales debidos
a crisis epilépticas cerebelosas pueden ser muy sutiles. Los espasmos
faciales pueden estar asociados a contracciones del brazo ipsilateral
(presione el botón
sobre la pantalla).
El paciente en los dos
últimos clips tenía esclerosis tuberosa y un astrocitoma subependimal
de células gigantes (Figura 2.1).
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A
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B
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Figura 2.1.— RM
del cerebro con contraste demostrando un tumor de fosa posterior grande
y dilatación del tercer ventrículo. [B] Tinción con hematoxilina-eosina
del tejido tumoral demostrando células de gran tamaño con citoplasma
eosinofilico finamente granular o espumoso con núcleos de localización
excéntrica y con nucleolos bien demarcado. Estos hallazgos son característicos
de un astrocitoma subependimal de células gigantes.
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