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El paso inicial en la evaluación de un neonato con debilidad de extremidades
es el de precisar el sitio de la lesión en el sistema nervioso. La medida
más importante para establecer el sitio del daño neurológico es comprobar
la distribución de la debilidad. La disminución de la motilidad de la
extremidad, cuando está limitada a una de ellas (monoparesia) o a dos
del mismo lado (hemiparesia) provoca movimientos asimétricos de los miembros.
La menor motilidad de ambos miembros superiores (diparesia) y de las extremidades
inferiores (paraparesia) crea una disparidad entre el movimiento del miembro
superior e inferior. Es difícil descubrir esta disparidad porque, en los
neonatos, los movimientos de las extremidades superiores suelen ser más
prominentes que los de las extremidades inferiores, como resultado del
modelo de maduración rostrocaudal fisiológica del sistema nervioso central.
Este modelo y la rápida velocidad de progresión de algunos transtornos
durante el período neonatal llevan, a menudo, a una distribución cambiante
de la debilidad; hay neonatos con monoparesia aparente de la extremidad
superior, quienes, después, presentan hemiparesia; neonatos con exámenes
de motilidad aparentemente normales, que después, muestran paraparesia;
o recién nacidos con paraparesia después demuestran tener cuadriparesia
en el período de lactancia.
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