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RESPIRACIÓN
NORMAL
Una
frecuencia respiratoria eficaz permite que suficiente cantidad de aire
insufle y desinsufle los alvéolos. Para tal fin, se deben reunir varias
condiciones: (1) contracciones diafragmáticas fuertes y oportunas; (2)
pared torácica consistente; (3) pleura visceral del pulmón en contacto
permanente con la pleura parietal; (4) vías respiratorias despejadas;
y 5) alvéolos abiertos.
La contracción
diafragmática fuerte y oportuna depende de la integridad de la unidad
frénico-diafragmática (Figura 14.1). La pared torácica no se colapsa debido
a la integridad estructural de la parrilla costal y a la contracción eficaz
y adecuada de los músculos intercostales. Las pleuras visceral y parietal
permanecen en contacto porque la tensión interpleural negativa posee suficiente
firmeza para contrarrestar las fuerzas físicas que tienden a separarlas
durante la expiración. La vía aérea alta se mantiene despejada gracias
a su estructura rígida y a las contracciones eficaces y oportunas de los
músculos respiratorios de las vías respiratorias altas. Los alvéolos permanecen
abiertos por la constante tensión interalveolar.

Figura 14.1.—
Estructuras neurológicas involucradas en la respiración normal. 1: quimiorreceptores;
2: grupo respiratorio dorsal en el núcleo del haz solitario; 3: grupo
respiratorio ventral en el núcleo ambiguo y núcleo retroambiguo; 4: neuronas
motoras de vías respiratorias superiores; 5: músculos de vías respiratorias
superiores; 6: centro frénico y nervio frénico; 7: diafragma; 8: células
del cuerno anterior y nervios de los músculos intercostales; 9: músculos
intercostales.
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