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Neuropatía
hipomielinizante congénita
Esta
entidad se parece en muchos aspectos a la enfermedad de Werdnig-Hoffmann.
Existe déficit sensorial, que suele ser clínicamente indetectable en los
neonatos. La primera pista hacia el diagnóstico de neuropatía hipomielinizante
es la de una conducción de nervio motor muy lenta o aumento de proteínas
en líquido cefalorraquídeo con recuento leucocitario normal. El diagnóstico
se establece cuando en la biopsia del nervio safeno externo no se observa
capa (o es exígua) de mielina alrededor de los axones, sin evidencia de
desmielinización o de formación en bulbo de cebolla. Esta entidad puede
ocurrir de modo esporádico o seguir un patrón hereditario autosómico dominante.
La mayoría de las veces no es progresiva.
Polineuropatía
aguda
La polineuropatía
aguda o síndrome de Guillain-Barré, aunque muy rara, también se presenta
en el período neonatal y debe tenerse en cuenta cuando en un neonato previamente
sano, tras enfermedad viral manifiesta, se desarrolla hipotonía con tono
dinámico disminuido. Hay aumento de proteínas en el líquido cefalorraquídeo
y la conducción nerviosa es muy lenta después de 2 semanas. Estos pacientes
suelen recuperarse. El tratamiento de elección es la inmunoglobulina G
intravenosa.
La efectividad de la inmunoglobulina G en el período neonatal se desconoce.
Polineuropatía
desmielinizante crónica inflamatoria
Se parece
mucho a la anterior en el neonato. El diagnóstico se basa en los antecedentes
de cronicidad o de recidivas a medida que el paciente crece. La conducción
nerviosa está disminuida. El diagnóstico se confirma con la biopsia del
nervio safeno externo, que muestra disminución de la mielina, evidencia
de desmielinización y remielinización segmentarias, y edema subperineural
y endoneural con células inflamatorias. El tratamiento con esteroides
es efectivo.
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