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La elección
del tratamiento en neonatos con hematoma epidural o subdural (Figura 109.1
A) se determina por las manifestaciones clínicas y los resultados del
TAC o de la RM.
Los neonatos con hipotonía secundaria a un hematoma epidural o subdural,
en condición estable o en franca mejoría, deben mantenerse en observación.
Aquellos con evidencia de deterioro del estado de conciencia, hallazgos
focales de pares craneales o demostración por TAC o RM de desplazamiento
de la línea media o hernia del cerebro causada por el hematoma deben tratarse
quirúrgicamente. El tratamiento quirúrgico varía. En los casos en los
que el hematoma epidural o subdural se asocia con un cefalohematoma, el
drenaje por trepanación del cefalohematoma a veces es suficiente. Si esta
maniobra falla o no existe cefalohematoma debe practicarse el drenaje
intracraneal directo. La hemorragia subaracnoidea se aloja entre la aracnoides
y la píamadre. La sangre rodea al parénquima cerebral y también sigue
a la píamadre en las cisuras y hendiduras. La hemorragia subaracnoidea
suele ser un hallazgo circunstancial en los neonatos hipotónicos. En ellos,
a veces, hay hemorragias parenquimatosas (Figura 109.1 B) e intraventriculares
(Figura 109.1 C). El estudio con RM de neonatos con trauma cerebral debe
incluir la unión cervicomedular, debido a la posibilidad de trauma de
la columna cervical rostral.
Figura 109.1.—
[A] Hemorragia epidural; pequeña hemorragia intraparenquimatosa
en el hemisferio frontal opuesto. [B] Hemorragia intraventricular alrededor
de los ventrículos, hemorragias intraparenquimatosas, y encefalomalacia
en los lóbulos occipitales derechos. [C] Hemorragia intraventricular en
las astas occipitales de los ventrículos laterales.
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